Los cónyuges que se divorcian suelen tener que abordar muchas cuestiones que pueden afectar sus vidas durante años. Deben decidir cómo dividir sus bienes. A menudo, ambos cónyuges se fijan objetivos similares. Por ejemplo, es posible que ambos quieran quedarse en la vivienda conyugal.
Puede resultar muy difícil tomar una decisión objetiva y práctica sobre un bien que vale cientos de miles de dólares o más y que, además, puede tener un gran valor sentimental para todos los miembros de la familia. ¿Qué aspectos específicos pueden ayudar a los cónyuges a determinar quién debe quedarse en la vivienda conyugal y quién debe mudarse en caso de divorcio?
1. Situación económica
Una de las consideraciones más importantes a la hora de tomar decisiones sobre la vivienda conyugal es la capacidad de costear la propiedad. El cónyuge que se quede en la vivienda puede necesidad de refinanciar la hipoteca.
Necesitan unos ingresos adecuados y una puntuación crediticia lo suficientemente alta como para poder optar a una financiación por su cuenta. Además, hay que tener en cuenta cómo la retirada de capital podría afectar al saldo del principal y a las cuotas mensuales de la hipoteca.
2. Responsabilidades de mantenimiento
Quizás uno de los cónyuges tenga problemas de salud que le dificulten mucho realizar por sí mismo las tareas domésticas habituales. O tal vez uno de ellos tenga que viajar durante semanas debido a su trabajo.
Las personas deben plantearse si disponen del tiempo y la capacidad necesarios para mantener la vivienda por sí mismas. Si no es así, deben valorar si pueden permitirse contratar a profesionales para que presten servicios en la propiedad.
3. Acuerdos de custodia
Mantener a los hijos menores en el mismo hogar puede ser la mejor opción siempre que sea una posibilidad realista durante un divorcio. Cuanto menos trastornos haya, más fácil les resultará a los niños adaptarse.
Pueden permanecer en el mismo distrito escolar y seguir manteniendo las mismas amistades. La distribución propuesta de los derechos y responsabilidades parentales puede influir directamente en la forma en que los cónyuges decidan gestionar su vivienda conyugal.
Reflexionar detenidamente sobre los principales activos y el futuro puede ayudar a las personas a fijarse metas razonables al comenzar a planificar su estrategia de cara a un divorcio inminente. La vivienda conyugal tiene un gran valor, pero en algunos casos puede ser conveniente considerar la posibilidad de solicitar una parte del valor neto de la propiedad en lugar de su posesión.

