Tenemos como ya se ha comentado cómo a veces las personas intentan ocultar bienes matrimoniales cuando se encaminan hacia el divorcio. El objetivo suele ser evitar tener que dividir esos bienes de manera adecuada con su ex. Por ejemplo, alguien puede darle dinero a un familiar y pedirle que se lo devuelva una vez que se haya formalizado el divorcio.
Pero hay otra cuestión que a veces surge en estas situaciones, y es la disipación de los bienes conyugales. El objetivo suele ser el mismo: evitar que la persona tenga que dividir los bienes con su ex. Pero la forma de llevarlo a cabo es muy diferente.
Gastar de forma imprudente los fondos del matrimonio
En esencia, el disipación de los bienes conyugales significa que alguien está gastando de una manera que se sale de lo normal. Un divorcio puede durar meses, por lo que no está prohibido gastar dinero. Las parejas siguen teniendo facturas que pagar. Pero cuando alguien aumenta drásticamente sus gastos, sobre todo si lo hace comprando cosas que no se pueden devolver ni dividir, podría estar intentando gastarse todo el dinero en sí mismo para no tener que repartirlo con su ex durante el divorcio.
Un ejemplo de esto podría ser el caso de alguien que inicia una nueva relación y cuya aventura pone fin a su matrimonio. A continuación, pasa los siguientes meses comprando regalos extravagantes para su nueva pareja, haciendo viajes, saliendo a comer a restaurantes de lujo y mucho más. Su objetivo es, básicamente, malgastar el dinero para no tener que repartirlo, con la intención de recuperarlo tras el divorcio.
Si cree que su cónyuge está malgastando los bienes conyugales, es fundamental que sepa qué medidas debe tomar para garantizar que la división de bienes se realice de manera justa.

