Durante un divorcio, las emociones suelen estar a flor de piel, sobre todo si hay infidelidad de por medio. Si tu cónyuge te ha sido infiel, es posible que te preguntes si sus acciones influirán en el desarrollo del proceso. ¿Tendrá esto algún impacto en algún aspecto de tu divorcio?
En Washington, la respuesta corta es probablemente que no, al menos no de la forma que cabría esperar. En primer lugar, Washington es un estado de responsabilidad objetiva estado de divorcio. Esto significa que no es necesario demostrar el mal comportamiento de tu cónyuge, como una infidelidad, para obtener el divorcio. El tribunal exige que el matrimonio esté ‘irremediablemente roto’ para conceder el divorcio.
División de bienes e infidelidad
Los tribunales de Washington reparten los bienes conyugales basándose en lo que se considera justo y equitativo, y no en quién tiene la culpa de la ruptura matrimonial. En otras palabras, el hecho de que tu cónyuge te haya sido infiel no influye a la hora de reparto de los bienes y las deudas que hayan contraído como pareja.
Sin embargo, si el cónyuge infiel utilizó los fondos conyugales para mantener una relación extramatrimonial, el tribunal podría ajustar la división de bienes para tener en cuenta los fondos malversados.
Las repercusiones en las órdenes relativas a la custodia de los hijos, la manutención y la pensión alimenticia
A la hora de decidir sobre la custodia, la principal preocupación del tribunal es el interés superior de los hijos. La infidelidad no suele afectar a la custodia ni a los planes de crianza, a menos que, de alguna manera, afecte a la capacidad del padre o la madre para cuidar del niño. Por ejemplo, si la relación extramatrimonial de uno de los padres crea un entorno inestable o inseguro para el niño, eso podría ser un factor a tener en cuenta.
Del mismo modo, la infidelidad tiene poca influencia en las órdenes de manutención de los hijos y del cónyuge. El tribunal tiene en cuenta factores prácticos, como los ingresos de cada cónyuge, sus necesidades económicas y sus obligaciones, para establecer un acuerdo justo.
Aunque es posible que la infidelidad no tenga un impacto significativo en las cuestiones legales relevantes relacionadas con su divorcio, las complicaciones emocionales y económicas que genera pueden resultar abrumadoras. Buscar asesoramiento especializado cuando su matrimonio se ha roto es fundamental para proteger sus intereses y lograr el resultado deseado.

