A veces, las parejas se dan cuenta de que ya no pueden mantener una relación sana y deciden de mutuo acuerdo divorciarse. Sin embargo, hay ocasiones en las que uno de los cónyuges está dispuesto a poner fin al matrimonio, aunque el otro desee seguir casado. Si bien en Washington es posible poner fin al matrimonio de forma unilateral, un cónyuge reacio podría ralentizar o complicar el proceso.
¿Por qué un cónyuge no querría divorciarse?
Hay varias razones por las que los cónyuges intentan aferrarse a una relación. Identificar las preocupaciones de tu cónyuge antes de seguir adelante podría proporcionarte una estrategia para poner fin a tu matrimonio:
- Creencias religiosas: Su cónyuge profesa una religión que prohíbe o desaconseja el divorcio.
- La convicción de que la relación se puede salvar: Tu pareja cree que los dos pueden superar sus diferencias.
- Preocupaciones económicas: Es posible que a tu pareja le preocupe cómo será su estilo de vida tras la ruptura.
- La ira y el deseo de castigar: algunos cónyuges se vuelven vengativos e intentan obligar a la otra parte a permanecer en el matrimonio como forma de castigo.
- Tu pareja es violenta: los agresores suelen oponerse al divorcio porque se sienten con derecho a la atención y la sumisión de su cónyuge.
Gestión del conflicto
Una vez que comprendas por qué tu pareja quiere seguir casada, estarás en mejores condiciones para responder. Si te encuentras en un matrimonio abusivo, por ejemplo, busca apoyo y orientación en una organización especializada en violencia doméstica que pueda guiarte para salir de tu matrimonio de forma segura.
Las preocupaciones económicas pueden resolverse contratando a un asesor financiero especializado en la salud financiera tras el divorcio. El asesor podría recomendar estrategias de división de bienes y de recuperación que os ayuden a ambos a reducir el impacto económico del divorcio.
La terapia y la mediación también podrían ayudar a tu cónyuge a aceptar que vuestro matrimonio ha terminado y que tienes pensado seguir adelante con un divorcio incluso si él o ella no quiere cooperar. Por lo general, a ambos cónyuges les conviene participar en el proceso de divorcio.
Debes mantenerte firme en tu decisión y dejar claro que vas a poner fin al matrimonio. Desvanecer las esperanzas infundadas puede ayudar a tu cónyuge a adaptarse a la situación y allanar el camino hacia un divorcio amistoso.

