Compartir la custodia tras el fin de la relación entre los padres puede ser una situación difícil. Es posible que ambos adultos estén listos para empezar una nueva vida, pero, al seguir criando a sus hijos, tendrán que comunicarse y estar presentes en la vida del otro. Si su relación fue muy conflictiva, las responsabilidades que conlleva la crianza compartida pueden parecer imposibles de asumir. Sin embargo, hay formas en que los padres pueden aliviar y superar los desafíos que plantea la crianza compartida, especialmente si se siguen enfocando en lo positivo que es para los niños.
¿Qué es lo que dificulta la crianza compartida?
Hay una gran variedad de los retos a los que se enfrentan los padres que comparten la custodia. Entre ellos se incluyen:
- Vivir lejos de tus hijos parte del tiempo
- Tener que comunicarse con tu ex cónyuge
- Perderse momentos importantes en la vida del niño
- Negociar con qué padres pasará el niño las vacaciones
- Preocuparse por cómo están tus hijos cuando no están contigo
Superar los retos de la crianza compartida
Por muy difícil que sea custodia compartida Por muy difícil que parezca, puedes superar estos retos y lograr que funcione. Descubrir las mejores formas de comunicarte con el otro progenitor de tu hijo, por ejemplo, te ayudará a minimizar los conflictos. Puedes optar por comunicarte por correo electrónico, mensajes de texto o de otras formas, si ves que eso les permite a ambos centrarse en los niños. Mantener esa comunicación abierta, honesta y respetuosa también puede ayudar. Cuando tus hijos estén con su otro padre, tú también tendrás tiempo para explorar nuevos intereses y pasatiempos, lo que puede ayudarte a extrañarlos menos. En cuanto a las vacaciones y los eventos especiales, puedes crear nuevas tradiciones que los hagan aún más especiales cuando tengas a los niños contigo.
La custodia compartida puede beneficiar tanto a los padres como a los hijos. Tener esto en cuenta te ayudará a centrarte en el futuro en lugar de en las dificultades del proceso.

