Un plan de crianza o una orden de custodia puede influir directamente en la vida familiar hasta que los hijos de una familia separada que vive en dos hogares alcancen la mayoría de edad. En él se detalla el reparto del tiempo de crianza y la autoridad legal, lo que permite ejercer la crianza compartida de manera efectiva.
Por lo general, los padres se esfuerzan por cumplir con los términos de una orden de custodia y colaboran en beneficio de sus hijos. La mayoría de los padres desean pasar todo el tiempo posible con sus hijos cuando comparten la custodia.
Sin embargo, no todos cumplen sistemáticamente con sus responsabilidades parentales. Tras obtener la custodia compartida, algunos padres no cumplen con sus obligaciones para con sus hijos. En esos casos, podría ser necesario volver a los tribunales y solicitar a un juez que modifique la orden de custodia.
Las cancelaciones repetidas tienen consecuencias económicas
Las desviaciones del calendario de custodia pueden generar dificultades económicas y logísticas. Si uno de los padres incumple habitualmente el tiempo de custodia que le corresponde, eso podría suponer un problema considerable cambio en la situación familiar.
Un padre o madre que no se presenta a pasar tiempo con sus hijos pone al otro en una situación difícil. Es posible que tenga que hacer frente a gastos, como los de cuidado infantil, que no había incluido inicialmente en su presupuesto mensual. Puede que tenga que faltar al trabajo o que sufra contratiempos sociales por tener que reorganizar su vida cuando el otro progenitor no se presenta a pasar tiempo con los niños. Además, las sesiones de crianza canceladas pueden hacer que los niños se sientan decepcionados e incluso rechazados por uno de sus padres.
Solicitar a un juez que modificar una orden de custodia Las resoluciones de custodia basadas en cancelaciones frecuentes pueden aliviar la presión sobre el progenitor al que le corresponde más tiempo de crianza y hacer que la vida sea más predecible. Las resoluciones de custodia deben reflejar las circunstancias familiares, y si el progenitor no hace uso de su tiempo de crianza, eso podría acabar afectando a la cantidad de tiempo de crianza que se le asigne.

