Las fiestas son una época muy ajetreada para la mayoría de las familias. Los retos de esta época pueden aumentar cuando los padres ya no están juntos. Organizar los horarios y las necesidades propias de las fiestas cuando se comparte la crianza de los hijos no tiene por qué ser tan difícil como podría pensarse.
Una de las cosas más importantes que hay que recordar es que, por lo general, es mejor no esperar hasta el último momento para resolver cuestiones relacionadas con las vacaciones. Antes de que se acerque demasiado el inicio de la temporada alta, deberías revisar el plan de crianza para determinar las condiciones que rigen el año en curso.
Sé realista con respecto al calendario
Es probable que el horario de visitas se haya establecido en el plan de crianza; sin embargo, debes ser realista en cuanto a lo que puedes esperar. Ciertos acontecimientos pueden llevar a que uno de los padres, o ambos, tengan que solicitar ajustes. Antes de decidir qué hacer, piensa en lo que es mejor para los niños y basa tu decisión en eso.
Crea tradiciones que todos disfruten
Es fácil caer en la idea de que las vacaciones deben ser iguales a como eran cuando estabas con el otro progenitor, pero no es así. En cambio, puedes crear nuevas tradiciones que os gusten tanto a ti como a los niños. Esto suele ayudar a los niños a adaptarse a la separación, ya que saben que seguirán haciendo cosas que les gustan.
Es posible que haya algunos eventos festivos en los que tú y tu ex, y tal vez otros familiares y amigos, tengan que estar juntos. Asegúrate de manejar estas situaciones con calma y responsabilidad para que los niños puedan disfrutar de las celebraciones festivas. Podrías considerar incluir en el plan de crianza algunas condiciones, como el comportamiento aceptable en los eventos conjuntos.

