Si te preocupa que tu cónyuge pueda solicitar el divorcio, es posible que te encuentres tratando de predecir cuándo va a suceder. Al fin y al cabo, puede resultarte útil prepararte con antelación. Saber que el divorcio se avecina te da la oportunidad de prepararte mental y emocionalmente, y también te ayuda a prepararte en el plano práctico: reunir la documentación necesaria, informarte sobre el proceso legal, proteger tus activos financieros, etc.
Entonces, ¿deberías tener en cuenta la frecuencia con la que tú y tu pareja discuten? Si discuten con frecuencia, ¿significa eso que el divorcio es cada vez más probable, mientras que la ausencia de discusiones indicaría que su matrimonio es más sólido y menos propenso a terminar en divorcio?
No es tan sencillo
En realidad, esto es un poco más complicado de lo que la gente cree, ya que las discusiones pueden indicar un divorcio de dos maneras. Todo se reduce al cambio.
Por ejemplo, si antes tú y tu pareja casi nunca discutían y se ha producido un cambio significativo que hace que ahora discutan con frecuencia, eso podría indicar que el divorcio está cada vez más cerca. Podría ser simplemente que tú y tu pareja sean fundamentalmente infelices o que tengan problemas no resueltos en el matrimonio, y que esos problemas estén provocando que cada desacuerdo se convierta en una gran discusión.
Por otro lado, sin embargo, si tú Nunca pelees o si las discusiones cesan por completo, eso también podría indicar que el divorcio está más cerca. Es posible que tu pareja simplemente haya perdido interés en la relación. Ya ha tomado la decisión de pedir el divorcio y solo está esperando el momento adecuado para hacerlo, por lo que no ve ningún sentido en entrar en discusiones o intentar “ganar” ninguna de estas disputas.
En cualquier caso, sin duda es útil prepararse para el divorcio. Tómate tu tiempo para analizar detenidamente todas tus opciones legales.

