El divorcio suele ser difícil para los hijos de padres separados en Washington, ya que la vida que siempre han conocido cambiará drásticamente. Para minimizar el impacto que sufrirán los niños, es fundamental que ambos padres elaboren un plan de crianza compartida que garantice el bienestar de todos.
No involucren a los niños en asuntos de adultos
Con demasiada frecuencia, los padres involucran a los niños en discusiones sobre asuntos de adultos. Los niños se convierten en confidentes o espías, o a veces se les presiona para que se pongan del lado de uno de sus padres. Estas prácticas son psicológicamente dañinas e incluso tóxicas. Los niños desarrollan ansiedad, tienen que lidiar con un estrés excesivo y pueden desarrollar sentimientos negativos. Lo mejor es no hablar nunca de los detalles del divorcio ni de ningún otro asunto de adultos relacionado con el otro progenitor. Los padres que necesiten un confidente deben hablar con otros adultos o buscar asesoramiento, y los niños nunca deben sentirse presionados a querer a un padre más que al otro. Dejen que los niños sean niños.
Mantén siempre una actitud abierta al diálogo
Para que la crianza compartida funcione, ambas partes deben ceder siempre que sea posible. Esfuércense por llegar a acuerdos sobre cuestiones como: la custodia y el régimen de visitas de los hijos, técnicas disciplinarias, actividades extracurriculares y resolución de problemas difíciles.
Considera tu relación de crianza compartida como una asociación empresarial
Cuando los socios se asocian para crear una empresa, elaboran un plan sobre cómo se gestionará la empresa y se comunican con regularidad. Si un proceso no funciona, debaten formas de introducir cambios para mejorar la situación. Lo mismo ocurre con una crianza compartida relación. Ambas partes del acuerdo de crianza compartida deben discutir los planes para la crianza de los hijos y comunicarse con regularidad. Si hay algún aspecto que no está funcionando, ambos padres deben estar dispuestos a introducir cambios para mejorar la situación.
Aunque la crianza compartida no siempre es fácil, puede funcionar si ambas partes se esfuerzan. Lo mejor de todo es que los niños se beneficiarán de ello, ya que sabrán que sus padres los quieren y los apoyan, y se sentirán seguros y protegidos.

