Los residentes de Washington deben mantener un historial crediticio sólido para poder empezar de nuevo tras un divorcio. Sin embargo, algunos aspectos del proceso de divorcio pueden poner en riesgo su calificación crediticia. Actuar con previsión y estar atento durante la fase de disolución del matrimonio es fundamental para mantener un historial crediticio sólido que facilite la transición hacia una nueva vida.
Lo primero que hay que hacer es averiguar exactamente qué cuentas pueden verse afectadas por el cónyuge. Las cuentas conjuntas corren el riesgo de que uno de los cónyuges acumule deudas en ellas antes de que se formalice el divorcio. Es necesario conocer cada una de las cuentas de crédito. Luego, se deben tomar medidas para cerrar las cuentas conjuntas. Si los nombres de ambos cónyuges figuran en la cuenta, ambos serán responsables de la deuda, independientemente de quién la haya contraído. Por lo tanto, uno de los cónyuges debe cancelar estas cuentas.
A continuación, el cónyuge debe asegurarse de comunicarse con los acreedores sobre el estado de la cuenta. De este modo, el acreedor sabrá que debe estar atento a cualquier actividad sospechosa. Por último, si existe el riesgo de que se solicite crédito no autorizado a su nombre, el cónyuge debería considerar seriamente la posibilidad de congelar su historial crediticio. Se trata de una medida drástica, pero reducirá en gran medida el riesgo de que el divorcio afecte gravemente a su historial crediticio.
La deuda se ha convertido en un problema importante en muchos divorcios, ya que cada vez son más los hogares que deben grandes sumas de dinero. La división de la deuda en un divorcio es una preocupación cada vez mayor. Se recomienda consultar a un divorcio acudir a un abogado para informarse sobre si pueden protegerse de las deudas durante la disolución del matrimonio y cómo hacerlo. El abogado puede negociar el acuerdo de divorcio para que refleje el hecho de que la pareja tiene un alto nivel de endeudamiento.

