La custodia de los hijos en un divorcio suele describirse como un proceso conflictivo en el que los padres luchan por pasar el mayor tiempo posible con sus hijos. Aunque puede ser así, no tiene por qué serlo, y normalmente es mejor que no lo sea.
Por lo general, un reparto más equitativo de la custodia redunda en el interés superior tanto de los padres como de los hijos. He aquí el motivo:
Evita que uno de los padres se sienta perjudicado
Las resoluciones sobre la custodia en las que una de las partes siente que ha salido perdiendo no constituyen una buena base para la futura relación de crianza compartida. Si ambos consideran que el resultado ha sido justo, les resultará más fácil colaborar. Esto les beneficiará tanto a ustedes como a sus hijos.
Esto permite que los niños se beneficien de lo que cada uno de sus padres tiene para ofrecer
¿A quién recurre tu hijo cuando tiene un problema con la tarea de matemáticas? ¿Y cuando tiene que hacer algo para la clase de arte? Cada padre tiene sus propios talentos, por lo que es probable que tus hijos elijan a quién pedir ayuda para tareas específicas. Si pasan tiempo con cada uno de los padres de manera regular, les resultará más fácil seguir haciéndolo.
Permite que padres e hijos se mantengan en contacto
No poder ver a alguien a quien estás acostumbrado a ver todos los días puede suponer un gran impacto tanto para el niño como para los padres. Si los intervalos entre cada encuentro son relativamente cortos, será más fácil de sobrellevar. Para los niños es beneficioso que ambos padres sean una presencia constante en sus vidas.
Permite que ambos padres trabajen más
Si uno de los padres dedica la mayor parte de su tiempo a ocuparse de los niños, es probable que sus ingresos queden muy por debajo de los del otro progenitor, que tiene más libertad para dedicarse a su carrera profesional. Un reparto más equitativo os permite a ambos disponer del tiempo necesario para centraros en los niños y centrense en sus carreras.
Con asesoramiento legal, puedes buscar formas de lograr un reparto más equitativo de la custodia.

